20 Actividades De Empatía: Mantener Viva La Bondad De Los Niños
Todos tendemos a idealizar un poco a los niños. Así es como funciona el amor de los padres, así es como funciona el cariño familiar y así es como funciona la simpatía de cualquier adulto hacia un niño pequeño. Por eso el impacto resulta aún más fuerte cuando surgen situaciones en las que esa imagen idílica empieza a resquebrajarse.
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Prueba KeikiLas risas cuando un coche de plástico se estrella contra la cabeza de un hermano pequeño. La indiferencia al ver a un gatito maullando. No entender que mamá está enferma y que ahora mismo no puede jugar con él. En realidad, los adultos necesitan muy pocas razones para empezar a llevarse las manos al corazón y dejarse llevar por pensamientos de pánico.
Esto se debe a que los adultos tienen una empatía y una simpatía bien desarrolladas, y por lo general comprenden qué son y por qué son importantes. La mente de un niño pequeño aún se está desarrollando; todavía no es lo suficientemente flexible y no tiene la capacidad necesaria para procesar grandes cantidades de información, sacar conclusiones, desarrollar normas éticas y empezar a sentir empatía. ¡Y esto no convierte al niño en malo ni cruel! Al contrario, los niños son como una pizarra en blanco y pueden reaccionar ante todo de forma muy aguda e intensa.
Al mismo tiempo, su cerebro está fisiológicamente programado para satisfacer sus propias necesidades: se trata de un instinto básico de supervivencia. La capacidad de ponerse en el lugar de otra persona no viene incorporada de serie en el cerebro de un niño. Afortunadamente, la empatía se puede entrenar. Las actividades de empatía para niños pueden ayudar en este sentido.
¿Qué es la empatía y por qué es importante para los niños?
Muchas personas confunden la empatía con la simple lástima o la cortesía. Decir «lo siento» después de pisarle el pie a alguien es una norma de etiqueta social. Pero comprender que una persona está dolida y molesta en ese momento, y querer ayudarla sinceramente, eso es empatía. Los psicólogos identifican dos tipos de empatía que los niños deben dominar:
- Empatía afectiva. La capacidad de responder físicamente a las emociones de los demás. Por ejemplo, cuando un bebé empieza a llorar al oír llorar a otro niño en la consulta.
- Empatía cognitiva. La capacidad de adoptar intelectualmente la perspectiva de otra persona. «Entiendo por qué mi amigo está enfadado, porque le quité su juguete».
¿Por qué son tan importantes las actividades para fomentar la empatía en los niños? Porque la empatía es la base de todo el desarrollo socioemocional. Influye directamente en el desarrollo de la inteligencia emocional, reduce la agresividad en la guardería, en casa y en el colegio, y es el principal motor de la amabilidad genuina. Los niños que saben empatizar se convierten en líderes con los que todo el mundo quiere ser amigo.
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Actividades de empatía para niños pequeños (de 1 a 3 años)
Los niños pequeños viven en el «aquí y ahora». Para ellos, las emociones de los demás suelen parecerles un ruido extraño. Por eso, las actividades de empatía para niños de esta edad deben ser visuales, físicas y sencillas.
El espejo de las emociones
Los niños pequeños aprenden sobre el mundo imitando. Siéntate frente a tu hijo o delante de un espejo grande. Pídele que te imite: muestra una gran sonrisa, frunce el ceño, pon cara de miedo, haz pucheros. Asegúrate de nombrar lo que está pasando: «Mira, estoy frunciendo el ceño, ¡estoy enfadado! Y ahora estoy sonriendo, ¡estoy contento!». De esta forma, daréis juntos los primeros pasos hacia el reconocimiento de las expresiones faciales.
Los rasguños del osito
Coge su osito de peluche favorito y representa una pequeña escena: el osito se «cae» del sofá y llora. Dale a tu hijo una tirita infantil o un trozo de cinta adhesiva de papel y sugiérele: «¡Ay, el osito se ha hecho mucho daño! Vamos a consolarlo, a acariciarlo y a ponerle una tirita». Esta actividad de empatía para niños fomenta una respuesta física de cariño hacia alguien que está herido.
Clasificación: feliz o triste
Imprime o recorta de revistas viejas caras de personas que expresen diferentes sentimientos: tristeza, lágrimas, risa, enfado. Coge dos cestas: pega una cara sonriente en una y una cara triste en la otra. Deja que tu niño pequeño clasifique las tarjetas en las cestas. Se trata de un entrenamiento básico en el reconocimiento cognitivo de las emociones.
Interpretar las caras en los libros
Cuando leas antes de acostarse, no te centres solo en la trama. Haz una pausa y fíjate bien en las ilustraciones. Observa a los personajes de la historia. ¿Qué emociones tienen? ¿Por qué están tristes o contentos? Esta es la mejor manera de relacionar una emoción con el contexto de una situación.
El juego de «Me doy cuenta»
Se trata de un ejercicio para los padres que enseña a los niños. Empieza a comentar en voz alta cómo se sienten otras personas o animales durante un paseo. «Me doy cuenta de que la niña está llorando porque se le ha caído el helado. Debe de estar muy triste». Literalmente, le estás dando a tu hijo una plantilla verbal para la empatía.
Práctica del contacto suave
Si tu hijo pequeño te pega a ti o al gato, intercepta su mano y muéstrale con suavidad cómo acariciar en su lugar. Acompaña esto con palabras: «Manos suaves. Acariciamos con suavidad. Al gato le gusta que lo acariciemos con suavidad».

Actividades de empatía para niños en edad preescolar (de 3 a 5 años)
Los niños en edad preescolar ya comprenden que son personas independientes y que los demás pueden tener deseos que no coinciden con los suyos. A esta edad, las actividades de empatía para niños en edad preescolar se vuelven más complejas y se basan en la interpretación de roles.
Charadas de emociones
Si buscas un juego divertido de empatía para niños, esta opción sin duda les entretendrá. Además, no se hace aburrido durante mucho tiempo. Escribe o dibuja diferentes emociones en unas tarjetas: alegría, sorpresa, miedo, enfado, dolor. Los jugadores se turnan para sacar una tarjeta y deben representar la emoción sin palabras, utilizando solo la cara y el cuerpo. Los demás tienen que adivinarla.
El juego «¿Cómo te sentirías si...?»
Un juego estupendo para el coche o para cuando hay que hacer cola. Plantea a tu hijo situaciones hipotéticas: «¿Cómo te sentirías si se rompiera tu torre de Lego?», «¿Y cómo te sentirías si alguien te regalara un globo enorme?». Estas situaciones enseñan al cerebro a ponerse en el lugar del otro.
Juego de rol con marionetas
Utiliza el juego de roles con títeres de mano. Representa un conflicto: un títere le quita el balón a otro. Pregunta a tu hijo: «¿Cómo podemos ayudarles a hacer las paces? ¿Qué debería decir este títere?». Los niños están mucho más dispuestos a resolver los problemas de los demás que los suyos propios.
Gafas de empatía
Fabrica unas divertidas gafas sin cristales con cartón y alambre de chenilla. Dile a tu hijo que son unas «gafas de la empatía» mágicas. Quien se las ponga empezará a ver el mundo a través de los ojos de otra persona. Con ellas puestas, el niño debe describir una situación desde un punto de vista distinto al suyo. «Cuando me pongo las gafas, veo que mi hermano pequeño está llorando porque le he quitado su juguete».
Máscaras de emociones
Coge platos de papel desechables y dibuja en ellos caras con diferentes emociones. Pega palitos de helado en la parte de atrás. Cuando un niño en edad preescolar no pueda explicar con palabras por qué está triste, por ejemplo, al volver del jardín de infancia, sugiérele que simplemente elija la máscara adecuada y se la ponga delante de la cara.
Cuidar de una planta
Dale a tu hijo su propia flor en una maceta. Explícale que la flor no puede decir cuándo tiene sed, así que tenemos que estar atentos y comprobar la tierra con el dedo. Cuidar de una planta que no habla es un ejercicio de compasión.
Reescribir un cuento
Lee un cuento de hadas conocido, por ejemplo «Los tres cerditos», pero sugiere a tu hijo que lo vuelva a contar desde el punto de vista de... ¡el lobo! «¿Y si el lobo solo quisiera entrar a calentarse y viniera de visita, pero los cerditos no le dejaran entrar?». Esto ayuda a alejarse de los esquemas trillados y a aprender a ver una situación desde todos los ángulos.

Juegos de empatía para niños a partir de 5 años
Los niños de entre 5 y 6 años y mayores se están preparando para ir al colegio, donde las dinámicas sociales se vuelven muy complejas. Necesitan juegos de empatía para niños que les enseñen a interactuar en grupo y a darse cuenta de quiénes necesitan ayuda.
El intercambio de zapatos
¿Recuerdas la expresión «ponerse en el lugar de otra persona»? ¡Hagámoslo literalmente! Invita a tu hijo a ponerse los zapatos enormes de mamá o papá e intente caminar con ellos, mientras tú te pones sus zapatillas en los pies. Durante el proceso, hablad sobre cómo se siente ser otra persona, con problemas y preocupaciones diferentes.
Bingo de la amabilidad y la empatía
Una opción estupenda si estás creando tu propia selección de actividades de empatía para infantil. Dibuja un tablero de bingo en el que cada casilla contenga una tarea: «Haz un cumplido a un amigo», «Ayuda a poner la mesa», «Acércate a alguien que esté jugando solo», «Da las gracias al conserje». Cuando el niño complete una tarea, tacha la casilla. Si completa una línea, se lleva un premio.
Pictionary de emociones
Es similar a las charadas, pero aquí hay que dibujar la emoción en una pizarra o en una hoja de papel en un minuto para que los demás la adivinen. ¿Cómo se dibuja los celos? ¿Cómo se dibuja la soledad? Esto hace que los niños piensen en metáforas.
El juego «Resuelve el conflicto»
Describe a tu hijo una discusión típica en el patio del colegio o en el parque. Por ejemplo: «Dos niños quieren usar el mismo columpio y ya están empezando a gritarse el uno al otro. Tú estás cerca. ¿Qué puedes decir o hacer para ayudarles a llegar a un acuerdo?». Esto ayuda a trasladar la empatía del ámbito de los sentimientos al de las acciones prácticas.
El tablero de la compasión
Cuelga un tablero magnético en casa. Cada vez que veas en las noticias que ha habido un terremoto en algún lugar, o te enteres de que el perro de un vecino está enfermo, pega una nota o una foto en el tablero. Por la noche, reúnete con tu familia y hablad sobre cómo podéis apoyar a estas personas: preparar un paquete, hacer una tarjeta o, simplemente, pensar en ellas con cariño.
Entrevistas silenciosas
Los niños se dividen en parejas. Uno de ellos debe contarle al otro cómo le ha ido el día utilizando únicamente gestos y expresiones faciales, sin emitir ni un solo sonido. El otro niño debe «escuchar» atentamente con la mirada y, a continuación, volver a contar la historia en voz alta. Esto desarrolla de forma fantástica la capacidad de interpretar las señales no verbales.
El corazón arrugado
Recorta un corazón grande y liso de papel rojo. Cuenta a los niños una historia sobre alguien a quien le han puesto motes o al que no han dejado participar en un juego. Con cada palabra hiriente de la historia, haz un pliegue en el corazón de papel hasta que se convierta en una bola arrugada. A continuación, pide perdón y empieza a alisar el corazón. Muestra que, aunque nos pidamos perdón, las cicatrices en el corazón siguen ahí.

Inteligencia emocional: ayudar a los niños a poner nombre a lo que sienten
No se pueden comprender las emociones de los demás si no se comprenden las propias. La alfabetización emocional es el vocabulario de los sentimientos que los padres deben transmitir a sus hijos.
Los niños suelen utilizar solo tres frases: «Me siento bien», «Me siento mal» y «Estoy enfadado». ¡Pero el abanico de emociones humanas es mucho más amplio! Si buscas juegos de empatía para niños, empieza por ampliar su vocabulario.
Cuando un niño grite porque no consigue armar un rompecabezas, no le digas: «Deja de enfadarte». Dile: «Veo que estás frustrado y decepcionado porque la pieza no encaja». Cuando no quiera ir al colegio, pregúntale: «¿Te sientes solo? ¿Estás nervioso?».
Al proporcionar a los niños palabras complejas para describir sus tormentas internas, les das una herramienta para gestionarlas. Cuanto más rico sea el vocabulario emocional de un niño, más rápido podrá utilizar estas palabras para comprender el estado de ánimo de sus amigos.
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A menudo criticamos los dispositivos electrónicos por enseñar a los niños a no comunicarse cara a cara. Pero la tecnología también puede ser una aliada en el desarrollo de la inteligencia socioemocional cuando se utiliza correctamente. Tras un día emocionalmente intenso, un niño suele necesitar un entorno tranquilo y con pocos estímulos para recargar pilas.
Keiki es ideal para esto. La aplicación se creó teniendo en cuenta los últimos descubrimientos sobre el desarrollo infantil temprano, con el fin de ayudar de forma suave y completa al niño a desarrollarse según su edad. Y no se trata solo de aprender el alfabeto o los números; muchas de las actividades de Keiki ayudan a desarrollar la empatía, ya sea de forma directa o indirecta. Por ejemplo, hay un juego de «Habilidades sociales» que enseña a los niños a ser más sensibles con los demás y a seguir las normas de comportamiento en la sociedad. También encontrarás páginas para colorear con historias que son excelentes para reforzar la empatía. Incluso en los juegos de contar se aprecia la atención al detalle; por ejemplo, personajes inclusivos con prótesis, que enseñan respeto y consideración.
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Prueba KeikiConclusión
La empatía no es una magia con la que solo nacen unos pocos elegidos. Es una habilidad que se forja en las pequeñas cosas del día a día. En cómo reaccionas ante una taza rota, en cómo comentas los personajes de un cuento antes de dormir y en qué juegos de empatía para niños eliges para pasar tiempo juntos.
Aprovecha nuestras ideas, repara ositos de peluche y amplía el vocabulario emocional. Y algún día verás cómo tu hijo se vuelve más empático y amable con los demás.